11/08/08 Documental “La última hora” explora cómo vivimos Ya está disponible en DVD. Lo dirige y produce Leonardo Di Caprio e incluye testimonios de científicos como Stephen Hawking. “Es un error creer que no necesitamos de la naturaleza” y otras conclusiones del filme.
Se puede ver en DVD un filme distinto de Leonardo Di Caprio en el que participa como productor y presentador del panorama ambiental actual en el mundo. Se trata de “La última hora”, que reúne crudas imágenes y testimonios en un formato documental con música y relatos, basados en la experiencia científica. “La última hora” describe el último momento cuando el cambio es posible. La película explora cómo la humanidad ha llegado a ese momento, cómo vivimos, cómo afectamos los ecosistemas de la Tierra, y qué podemos hacer para cambiar nuestro rumbo.
Tiene un sitio en castellano http://wwws.la.warnerbros.com/11thhour/ y estas son algunas de las frases tomadas de allí y de testimonios de gente autorizada como Stephen Hawking.
“Nuestro sistema económico global es un subsistema, de un gran sistema que es la biósfera y el subsistema es la economía. El problema es que la economía va en crecimiento, se expande, y el sistema original no crece, permanece del mismo tamaño. La economía lo desplaza, se apodera de la biósfera. Los economistas no incluyen lo que la naturaleza hace por nosotros gratis, como purificar el aire o mantener la temperatura. Y este es el costo fundamental del crecimiento económico, es a lo que se renuncia al expandirse: se renuncia a lo que solía estar ahí.
Debe haber un equilibrio entre la sociedad y la naturaleza, sino el ser humano desaparece. Hay que encontrar la armonía entre las personas y la naturaleza. Y en este sentido, la naturaleza también tiene derechos.
La clase equivocada de crecimiento reduce nuestra calidad de vida y debemos recuperarla.
No podemos continuar explotando la tierra para convertirla en desechos.
Es un error creer que no necesitamos de la naturaleza.
Al talar árboles de los bosques se seca el área y desaparecen los nutrientes de la tierra.
Ya no cultivamos nuestros alimentos y cuando vamos de compras al mercado flotamos en un universo recreado metálicamente. Consumimos millones de publicidades cada año.
Contaminamos el ambiente con cantidad de metales pesados, pesticidas, herbicidas… en ríos, mares y océanos los peces asimilan estas sustancias, luego nos alimentamos de estos alimentos contaminados.
El agua para nadar en ríos, lagunas, mares, océanos es insalubre.
La civilización industrial ha ocasionado un daño irreparable, la mayoría de los ecosistemas que sustentan la vida están desapareciendo. Y con la gran habilidad tecnológica del presente podemos causar más daño aún.
Han aumentado enormemente las enfermedades como el cáncer. Suben los índices de asma a nivel mundial y se agravan los existentes.
El problema es el nivel de nuestra cultura, nuestro pensamiento. Un joven es capaz de identificar, según estudios, 1.000 logotipos corporativos, pero menos de diez plantas y animales nativos a su propia región. No solo nos hemos convertido en grandes consumidores sino en grandes ignorantes de los términos bajo los cuales vivimos en la tierra.
Consumir no es malo, pero se ha perdido el equilibrio.
Estamos psíquicamente paralizados porque paralizamos los sentidos con ruidos, luces, nadie ve la belleza de la naturaleza.
La explotación del hombre en el planeta llega a un límite crítico, pero las demandas y expectativas del hombre van en aumento.
Si no cambiamos lo que estamos haciendo enfrentamos la posibilidad de perder una tercera parte o la mitad de toda la vida existente en la tierra.
La ONU calcula que a mediados de siglo podría haber ciento cincuenta millones de refugiados ambientales, desplazados de sus ciudades por alteraciones climáticas.
Una especie, el hombre, está aprovechando tantos recursos de la tierra, que está dejando muy pocos a los demás para que sobrevivan.
La energía debe venir de recursos renovables. Hay 1.300 veces más energía solar disponible de la que necesitamos todos, fábricas, industrias, automóviles, hogares de la Tierra. El sol es el sustito más generoso de la energía sucia.
Las aguas residuales se pueden tratar con sistemas naturales, sin plantas depuradoras tan costosas.
Las acciones personales son importantes. Modificar cómo vivimos es parte de la solución a largo plazo, y así demostraremos a nuestros líderes qué es lo que nos interesa. Eso es lo que necesitamos de las personas, como el siguiente paso: construir una voluntad política y tomar acciones.
No debemos guiar nuestra vida por el mercado o por lo que este vende. No debemos llenarnos de cosas. Las cosas nos roban el tiempo. Debemos agregar la ecología a los ámbitos cotidianos.
El hombre no ha descifrado cómo cambiar sus hábitos aún. Somos culpables.”