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14/02/09
Sigue adelante la campaña “Paren de Fumigar”
El Grupo de Reflexión Rural presentó el segundo Informe de Pueblos Fumigados. Queda en evidencia la poca información y conciencia de productores e instituciones. Hubo un importante encuentro en Córdoba, donde siguen las actividades por estos días.

Organización Social de Córdoba para la concientizacion ambientalista, contra el uso de agroquímicos, a favor de una agricultura orgánica, sustentable, popular.

Luego de ser presentado el nuevo informe de Pueblos Fumigados, por parte del Grupo de Reflexión Rural, toma mayor impulso la campaña “Paren de Fumigar”, que nació como gesto solidario a partir de conocer y de comenzar a respaldar, a partir del año 2005, a las de Madres de Ituzaingó Anexo, un grupo de mujeres que habitan un barrio periférico de la provincia de Córdoba, zona urbana gravemente afectado por el uso indiscriminado de agrotóxicos y donde existen más de 200 casos de cáncer, en una población de no más de 5.000 habitantes.

A la campaña “Paren de Fumigar”, que se está desarrollando por parte del Grupo de Reflexión Rural desde principios del año 2006, se han sumado otras organizaciones sociales y ambientales, tales como el CEPRONAT Centro de Protección a la Naturaleza, de la ciudad de Santa Fe, y varias otras de las Provincias de Buenos Aires, de Córdoba y de Entre Ríos.

El informe de Pueblos Fumigados se sustenta en los informes suministrados por los pobladores de algunas de las muchísimas localidades afectadas y en ellos se exponen problemas concretos de cada lugar originados directa o indirectamente por la acción de los plaguicidas. La mayoría de las denuncias sean de las provincias de Córdoba y de Santa Fe, principales áreas productoras de soja transgénica, cultivo que ha provocado un aumento exponencial en el uso masivo de agrotóxicos.

Los testimonios de los pueblos afectados evidencian la poca información y conciencia de los productores y las instituciones gubernamentales en los problemas generados por la apuesta a un cultivo “rentable” y hegemónico en la agricultura argentina, en desmedro de la protección del medio ambiente y de la salud humana.

En la actualidad, la Argentina posee más de 18 millones de hectáreas sembradas con soja transgénica y consume entre 180 y 200 millones de litros de glifosato por año, más precisamente Roundup, la marca comercial que comprende la mezcla del glifosato con el POEA, herbicida que es componente insustituible del paquete tecnológico de esta agricultura industrial, que incluye la siembra directa y las semillas RR, Roundup Ready, y que ha devenido en el patrón agroquímico de uso más generalizado en todo el territorio.

La creciente expansión de los monocultivos de soja RR ha barrido con los tradicionales cinturones verdes de morigeración de los impactos que rodeaban los pueblos. Estos corredores estaban generalmente constituidos por montes frutales, criaderos de animales pequeños, tambos y chacras de pequeños agricultores. Ahora los monocultivos llegan a las primeras calles de las localidades y las fumigaciones impactan en forma directa e inmisericorde sobre las poblaciones. Las máquinas fumigadoras se guardan y se lavan dentro de las zonas urbanas, en muchos casos incumpliendo la Ley y en todos, contraviniendo toda norma de prevención, los aerofumigadores suelen decolar de los aeroclubes de las propias localidades y cruzan los pueblos chorreando venenos cuando se dirigen o cuando retornan de sus objetivos sin que la autoridad municipal haga demasiado por impedirlo. Los granos se almacenan por razones de comodidad de los mismos productores en enormes silos ubicados generalmente en zonas céntricas de los pueblos, y diseminan con el venteo que se aplica a los granos para restarles humedad, partículas tóxicas que afectan el corazón de las pequeñas urbanizaciones. Caravanas de miles y miles de camiones cargados de porotos cruzan el territorio hacia los pueblos ribereños y los puertos, dejando a su paso regueros de muerte en las poblaciones que viven a orillas de las rutas y que son víctimas de las partículas tóxicas que los vehículos van dejando como una estela a lo largo de su camino.

La agricultura industrial de la soja es sinónimo de desmontes, gravísimo deterioro de los suelos, contaminación generalizada y en particular de las fuentes y reservorios hídricos, degradación del medio y de los agroecosistemas, destrucción de la Biodiversidad y expulsión masiva de poblaciones rurales. Sin embargo, puede haber todavía consecuencias aún mucho más horrendas.

“Creemos haber descubierto a partir del caso de las madres del barrio Ituzaingó y a lo largo de estos años en que hemos impulsado la Campaña Paren de Fumigar, los elementos necesarios para confirmar una vasta operatoria de contaminación sobre miles de poblados pequeños y medianos de la Argentina. Se está configurando una catástrofe sanitaria de envergadura tal, que nos motiva a imaginar un genocidio impulsado por las políticas de las grandes corporaciones y que solo los enormes intereses en juego y la sorprendente ignorancia de la clase política logran mantener asordinado. El cáncer se ha convertido en una epidemia masiva y generalizada en miles y miles de localidades argentinas y el responsable, es sin lugar a dudas, el modelo rural”, afirma Jorge Rulli, del GRR en el sitio ecoportal.net.

“Gran parte de la conciencia y de la información que hemos recogido en estos años, se ha hecho paulatinamente de dominio público. Nuevos debates se han instalado a la sombra de la llamada crisis del campo que se produjo como consecuencia de la resistencia de los sojeros a la resolución 125, y que condujo a los paros rurales y los cortes de ruta. Los contendientes de una puja por el manejo de las retenciones y las enormes ganancias del modelo de la soja, no pudieron evitar que la opinión pública se informara de las profundas dependencias del país a las exportaciones de granos”, agrega.

“Cúmulos de nuevas evidencias científicas refieren a los daños ocasionados por los paquetes agrotóxicos que acompañan los cultivos de Soja RR. Las protestas vecinales se multiplican. Numerosos municipios han establecido ordenanzas a favor de alejar la línea agronómica de los cultivos de los límites urbanos. Alguna provincias como Entre Ríos han emitido leyes cada vez más restrictivas que incluso imponen el que se preavise de las fumigaciones con 48 horas de anticipación a toda población y producciones cercanas. Presentaciones judiciales, demandas y querellas han proliferado en ámbitos de la justicia con suerte dispar, en algunos casos, algunos jueces han fallado deteniendo la aplicación de estos venenos en las cercanías de los afectados. No obstante, las movilizaciones, la instalación del tema en los medios y la creciente sensibilización de los municipios, no observamos cambios significativos por parte del Gobierno, ni tampoco mayor preocupación en el cumplimiento de la Ley. Los intereses en juego aparentan ser demasiado fuertes y las resistencias, la ceguera y la sordera por parte de los más altos funcionarios y legisladores a informarse, tomar conciencia y actuar, resultan pertinaces y hacen el futuro imprevisible”, completa Rulli.

Encuentro en Córdoba
Tal cual se apunta en la web del GRR, se llevó adelante el 4º Encuentro Paren de Fumigar Córdoba, el 1 de febrero pasado, en Villa Ciudad Parque, Los Reartes.

Hubo una ronda de presentaciones, en la que se enfatizó el reclamo y la disconformidad al sistema vigente y la necesidad urgente de un cambio político. Hacia la conciencia individual y grupal del problema en discusión, la urgencia de un despertar de la población argentina, la unión, coordinación y participación, y el trazado de un camino común por donde llevar el reclamo; señalando metodologías de trabajo, que permitan articular con otras luchas o formas de llevarlas a cabo. Así como que en otras ocasiones, sirva de ejes para aquellos que se van sumando en cada nuevo encuentro.

Se actualizaron las bases de datos y testimonios de los pueblos fumigados, así como se expuso la reunión con el ministerio de Salud de la nación; de la que se extrajeron varias conclusiones, entre ellas que “no se ven soluciones, sino especulación, intereses en juego”. Se decidió tomar posturas sociales contundentes (lugares céntricos, movilizaciones periódicas por semana o cada mes, (festivales, reforestaciones con especies nativas, otras). Con la propuesta de que sea rotativo y cubierto por las diferentes organizaciones que se quieran hacer cargo.
Además presentaciones judiciales en diferentes lugares, como organismos de aplicación, fiscalías, OPDS y otras; la elaboración de documento dirigido a la presidenta; estudiar formas de comunicación y difusión mediática.

Pueblos fumigados
La presentación del informe sobre Pueblos Fumigados añade una recopilación de casos y evidencias, y a pesar de tantas dificultades encontradas y de hallar tantas resistencias, expresa la enorme esperanza, del GRR y de todos los pueblos que son víctimas del espantoso flagelo de la fumigación con tóxicos, de que, en ciertos lugares de decisión o al menos donde la autoridad moral se encuentra preservada, haya oídos y disposición para atender estas demandas.

Difícilmente pueda hallarse una ocasión más sensible para ejercitar la justicia y aún la compasión, como en aquellos innumerables casos de madres que, luego del embarazo esperanzador paren el fruto de su vientre con malformaciones. No hay ganancias por enormes que ellas sean que puedan atenuar este crimen. Y ese crimen se repite cada día en las provincias argentinas y es consecuencia de la voracidad sin límites en el lucro, del incumplimiento de la ley y de la facilidad para la dirigencia y los dueños del poder de ejercer el mal a distancia.
Esta presentación ofrece la oportunidad de tomar conciencia y en especial de hacer algo para detener el genocidio. El informe completo puede bajarse de la página:

http://www.grr.org.ar/trabajos/Pueblos_Fumigados__GRR_.pdf

Para contactarse
Desde el GRR piden que quienes estén afectados se conecten con la campaña “Paren de fumigar”. Para ello debe darse a conocer si:

-¿Llegan los cultivos de soja hasta tu barrio o tu calle?
-¿Pasan con el mosquito o con la avioneta fumigadora frente a tu casa?
-¿Guardan las máquinas con que echan los venenos dentro del pueblo?
-¿Tenés problemas de salud como consecuencia del polvillo de los silos y del venteo de los camiones que transportan la soja hacia los puertos?

Lo que resaltan es que los agrotóxicos que usa la soja RR son venenos que provocan alergias, problemas respiratorios, cáncer, leucemia, malformaciones congénitas, abortos, retraso mental en los niños y muchas otras enfermedades.

“Coordinémonos con nuestros vecinos y actuemos. Los fumigadores infringen la Ley y la Constitución Nacional. Hagamos valer nuestros derechos a la vida. Registremos los casos de enfermos y denunciemos a los fumigadores. Sumémonos al Movimiento de Pueblos fumigados”, sostienen.