30/03/09
Día del Agua: doble efeméride y un gran problema
El 22 de marzo fue el Día Mundial mientras que el 31 será el Día Nacional. Usos que se le da a un recurso limitado. El acuífero Puelche está seriamente comprometido por la actividad de la industria. Cloacales y agroquímicos también influyen.
En el marco del calendario de efemérides ambientales resulta llamativo en el mes de marzo que hay, el día 22, un “Día Mundial del Agua” y el 31 de marzo un “Día Nacional del Agua”.
Lo cierto es que el agua potable, fuente fundamental de todo ser vivo, hoy sólo es posible consumirla de aguas subterráneas (acuíferos). En la provincia de Buenos Aires ya no existen cursos de agua dulce superficiales como ríos, lagunas o arroyos no contaminados, y de a poco se están agotando y contaminando las aguas de las napas.
Toda sustancia que es liberada a la tierra llega al acuífero por infiltración del agua de lluvia y filtración desde los cursos de agua. De esta manera pueden ingresan al organismo humano metales pesados de industrias, sustancias inorgánicas y bacterias liberadas por desechos cloacales y sustancias químicas provenientes de la agroindustria (tales como fertilizantes, plaguicidas, herbicidas como el glifosato, etcétera).
En la ciudad de Mercedes en particular son varias las fuentes de contaminación de las aguas. El acuífero Puelche estaría contaminado por la actividad industrial. Las aguas de consumo domiciliarias tienen niveles de arsénico más altos a los permitidos por la Organización Mundial de la Salud.
Los desechos cloacales también son generadores de la contaminación en las aguas. Llegan al acuífero por filtraciones de pozos negros y cámaras sépticas, o por desagües cloacales sin previo tratamiento que son liberados al río Luján, como producto de un mal funcionamiento de la planta depuradora o de conexiones clandestinas cuyo responsable es la comuna.
Por otra parte, el modelo agroexportador sojero, implantado en esta zona como en buena parte del país, requiere del uso excesivo de fertilizantes y plaguicidas.
Los fertilizantes utilizados aportan alta concentración de compuestos nitrogenados y fosforados a la tierra. Los plaguicidas y herbicidas son fabricados con compuestos químicos altamente tóxicos para la salud. Agroquímicos como el glifosato, para el cultivo de soja transgénica tan en boga, se liberan de esta manera a la tierra y también se ha denunciado su incidencia en los cursos de agua de la zona, como ser los arroyos que derivan en el río Luján, en los que se ha observado el lavado de equipos de fumigación y la consecuente mortandad de peces.
Por otra parte, la industria en Mercedes es una gran consumidora de agua. Hay empresas como la Curtiembre Magromer que la extraen de a 1 millón de litros de agua por día, y no es la única firma que hace este uso del recurso natural, ya que en igual orden estarían Karavell y Lamar, por citar algunas. Esta agua que utilizan casi siempre es devuelta al río con una carga contaminante como consecuencia del proceso industrial que realizan.
Mercedes Ambiental




