Comunidad Ambiental virtual abierta creada por vecinos de la ciudad de Mercedes Pcia. de Buenos Aires, Argentina


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28/05/09
Los plazos están cumplidos, que se cumpla la ley
En 15 años de lucha, se ha estado cara a cara con la desidia, incomprensión, la ineptitud y el engaño sistemático. No se puede seguir retaceando una solución justa y definitiva para los vecinos de “La Florida”.

Cuando se está ante la sensación de estar sumido bajo la indiferencia, la impunidad y además solo, no resulta sencillo articular acciones para escapar a tal estado de cosas.

Indiferencia, cuando a un sector de la sociedad como el nuestro se le impone la convivencia con un basural por parte de las autoridades, las que se convierten en verdaderos agresores, y el resto mira como si sólo estuviera viendo llover. Estamos mal.

Impunidad, porque se pasa por sobre la Ley sin que nadie lo advierta. Entonces, mucho menos se podrá castigar al que la infringe y estaremos condenados a vivir en un país “sin Ley”. O dicho de otra forma, bajo la plena discrecionalidad del gobernante de turno.
Cabe entonces preguntarse si no existe un organismo que accione de oficio ante tanta denuncia pública cuando se avasallan los derechos ciudadanos, si por distintas razones no pueden recurrir a la justicia, como es el caso de los vecinos de La Florida.

Así las cosas, pareciera que todo es lo mismo y “vivimos revolcados en un merengue todos manoseados”. Ya lo decía el visionario Discépolo, en el siglo XX.

¿Qué queda por hacer entonces? Luchar. A través del tiempo la causa se ha tornado legítima. Se ha pasado mucho tiempo explicándola y por demás está justificada. Justo ahora, con las implicancias del cambio climático pronto van a ir apareciendo los primeros gérmenes. ¿Por qué pensar que ésta será la excepción si ha sucedido en todos lados? ¿Qué más hay que hacer? ¿O habrá que esperar a que cuando la pantomima esté concretada todo estará bien?

De este lado aparece un mosaico de sensaciones y no resulta sencillo saber qué hacer con ellas. Acá hay todavía de aquellos que respetan la palabra empeñada y que son capaces de pelearse por defenderla. Pero cuando el contrincante es difuso no saben qué masticar.

No fueron pocos los vendedores de ilusiones que anduvieron por estos lugares, con desaprensión supina, ofreciendo su pomada a cambio de una rayita. Hoy no aparecen, y si se les encuentra dicen que otra cosa es ver desde allá, y que una solución definitiva es demasiado cara e inalcanzable para un municipio como este. En tanto, se gastan cientos de miles de pesos en la construcción de canteros que no ayudan a mejorar la calidad de vida de los mercedinos.

En 15 años de lucha, se ha estado cara a cara con la desidia, incomprensión, la ineptitud y el engaño sistemático. Se han golpeado todas las puertas, algunas se han abierto sólo para dejar entrever algo de luz, pero otras nos atraparon  como un laberinto siniestro, llevando al desconcierto que hace pensar que jamás se encontrará la salida. Sin embargo, el aliento de la gente y la férrea voluntad de no abandonar la lucha hace permanecer cada día más fuerte.

Pese a todo, confiamos que un día se cumplirá la Ley, y que por sobre la mezquindad se va a sobreponer la coherencia y la inteligencia necesaria para priorizar uno de los bienes más preciados a los que tenemos derecho: un ambiente sano y limpio que garantice la salud de los ciudadanos.

No se puede seguir retaceando una solución justa y definitiva. Ha pasado demasiado tiempo, no es posible seguir recurriendo al gastado argumento de que no se encuentra un lugar en donde hacer un nuevo emprendimiento para solucionar el problema de la basura. A esta altura ha quedado claro que jamás fueron capaces de tomar la decisión política para encontrar la solución al problema. Por el contrario, han asumido la actitud deliberada de seguir agrediendo al medio ambiente y a los vecinos de La Florida.

¿Cómo es posible entonces, que digan respetar a los antiguos vecinos del barrio? Es a ellos a los que más han perjudicado. Habrán de saber quienes esgrimen esas expresiones que respetar implica la consideración y hasta la reverencia hacia el otro. Lo que en definitiva han hecho es no atender por quince años los justos reclamos de los pobladores para los que dicen tener particular miramiento.

Hará falta todavía seguir explicando que un basural a cielo abierto como el que nos han impuesto es altamente peligroso, en el que a vista y paciencia de las autoridades “trabaje” gente sin ninguna protección e incluso menores.

Los plazos ya están cumplidos, no más cháchara ni dilación. Que se cumpla Ley.

Por Luis Aros Peralta, vecino del barrio “La Florida”