09/06/09
Magromer y la contaminación: el silencio de la Justicia y las negociaciones detrás del telón
La semana pasada se realizaron nuevamente pericias para establecer la incidencia negativa de la actividad industrial en el medio ambiente. La empresa ha venido silenciado las quejas comprando propiedades linderas. Se espera el dictamen del juez Echave.
Han pasado cuatro años desde que se inició la causa a la curtiembre Magromer de Mercedes por contaminación y la Justicia aún no se ha pronunciado en cuanto a su condena. La semana pasada se realizó un nuevo allanamiento y se tomaron nuevamente muestras en el famoso canal de la 16, algo que ya había sido realizado en el 2005. Mientras tanto la empresa intenta silenciar a los vecinos comprando casas en el barrio, sigue contaminando y enfermando.
Esta causa que lleva por número de expediente el 49.123 se inicia en el año 2005 a partir de la denuncia de un vecino lindante a la fábrica. Desde entonces se abre el expediente a Magromer por presunta infracción a la ley 24.051 de residuos peligrosos, y se tramita en la Secretaría Nº 2 del Juzgado Federal de Mercedes, hace ya cuatro años.
En ese año 2005, una madre de familia denuncia a Magromer por su responsabilidad en las enfermedades que padece, entre ellas alteraciones en la vista, en la piel y anemias. Luego de diversos estudios, da con el causal: cromo en sangre cuatro veces superior al valor máximo aceptado. La Justicia Federal ordena entonces realizar una pericia ocular dentro de la empresa, verificando cómo realiza el tratamiento de sus residuos, de dónde extrae el agua y cuál es el volumen que consume. Pero sin embargo Gendarmería Nacional informa no haber podido determinar estos datos, sin especificar la causa. Es así que sólo se toman muestras en el canal de la 16 en ese año. Los resultados de estas muestras fueron positivos en cuanto a la presencia de cromo, con lo cual estaría comprobado en la Justicia que la empresa realiza vuelco de residuos peligrosos sin tratamiento al río Luján mediante este canal (y los valores de cromo obtenidos sólo podrían explicarse por la presencia de una curtiembre). Sin embargo, se argumenta que los valores se encuentran por debajo del límite establecido por resolución 963/99 de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, con lo que se enmascara el dato que afirma la violación a la ley 24.051 de residuos peligrosos y se ignoran los análisis del cromo sobreexcedido cuatro veces en la sangre de la denunciante.
La causa queda dormida hasta 2007 que se presentan nuevas denuncias. El juez federal Héctor Echave no las acepta y entonces los denunciantes apelan, por eso el expediente viaja a la ciudad de San Martín a la Cámara de Apelaciones.
De ahí en más, no se supo nada, hasta la semana pasada que realizaron un nuevo allanamiento y volvieron nuevamente a tomar las muestras en el canal de la 16.
Las pruebas que la Justicia tiene en sus manos serían bastantes claras. Además se sabe que Magromer intentó silenciar a los vecinos comprándole sus casas. Algunos de ellos negociaron con la empresa y debieron firmar un acuerdo donde se les prohibía seguir realizando denuncias a la empresa por su salud. Otros no lo hicieron y resisten. Sin embargo hoy, después de cuatro años, el silencio del juez continúa y la empresa avanza con la contaminación, mientras las enfermedades proliferan en consecuencia.
Lo esperable, por estas horas y con todas las pericias realizadas, es que el señor Echave cumpla con su función de juez y dicte la sentencia.
¡Cierre definitivo a Magromer, con las indemnizaciones correspondientes a los obreros, ya!





