Comunidad Ambiental virtual abierta creada por vecinos de la ciudad de Mercedes Pcia. de Buenos Aires, Argentina


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¿Qué hacer en caso de emergencia ambiental?



18/06/09
Tubos fluorescentes con mercurio tóxico pasan horas frente a la Dirección de Salud
Los dejan ahí, como lo han hecho reiteradas veces, ignorando o menospreciando su efecto peligroso. Ya los vecinos habían denunciado. Los funcionarios no saben qué hacer ni se cumplen las leyes.

Una vez más desde las oficinas de la Dirección de Salud de la ciudad de Mercedes dejan delante de su puerta y dispuestos de manera inadecuada varios tubos fluorescentes en la vereda, las horas pasan y los mismos se van rompiendo, desperdigando elementos tóxicos y poniéndolos al alcance de cualquiera que pase por el lugar (donde también están las oficinas de IOMA) en plena calle 25 entre 28 y 30. Un signo más que demuestra la incompetencia que ha venido denunciándose de parte de un área que tiene a su cargo la cuestionada oficina de Saneamiento Ambiental, de cuyo funcionario responsable Juan Carlos Suárez varias organizaciones piden su destitución.

Los tubos fluorescentes son dejados con frecuencia en la calle por parte de supuestos “ordenanzas” de las oficinas públicas. En el caso de este edificio del Centro Cívico, ya en 2008 se les había indicado que los fluorescentes eran dejados en la calle, por parte de los vecinos del barrio. Aunque ahora los dejaron otra vez, y están ahí rompiéndose en la vereda desde ayer por la mañana.

¿Y qué se hace en Mercedes con los tubos fluorescentes? Se los arroja a la basura común, van a parar a los basurales a cielo abierto o forman parte del relleno de cavas. En Medio Ambiente  al ser consultados los propios funcionarios, en las oficinas ubicadas en el Centro Cívico, junto al IOMA, sobre los propios fluorescentes que ellos tiran a la calle, echaron las culpas a los empleados de mantenimiento y minimizaron el riesgo. Aunque dejaron en claro que no saben qué hacer con ellos, e incluso sugirieron que consultarían al OPDS sobre el tema. Lo que no se tiene en cuenta es que los tubos poseen mercurio, lo que los convierte en residuos peligrosos.
Los fluorescentes son clasificados como parte de la “chatarra electrónica o basura tecnológica” (conjunto de residuos considerados peligrosos, provenientes de computadoras, teléfonos celulares, televisores y electrodomésticos en general, que han sido consumidos o descartados). Su tratamiento inadecuado ocasiona graves consecuencias para el medio ambiente y para las personas. Generalmente los riesgos crecen en países del tercer mundo con políticas medioambientales menos rigurosas.

En Mercedes, por caso, se sostiene que hay una “zona liberada para contaminar”, al no aplicarse las leyes que corresponden y protegerían al medio, y no tener vigencia ordenanzas municipales ni respetarse los derechos que la propia Constitución impone, a un ambiente sano.
Cuando un tubo fluorescente se rompe deja salir de su interior vapores de mercurio mezclado con argón, altamente tóxico y no biodegradable, que afecta peligrosamente el medio ambiente (agua, suelos, aires y seres vivos).

El mercurio tiene un número de efectos sobre los humanos, como daño al sistema nervioso, a las funciones del cerebro, al ADN y cromosomas, provoca reacciones alérgicas, irritación de la piel, cansancio, y dolor de cabeza. Además tiene efectos negativos en la reproducción, causa daño en el esperma, defectos de nacimientos y abortos. El daño a las funciones del cerebro puede causar la degradación de la habilidad para aprender, cambios en la personalidad, temblores, cambios en la visión, sordera, incoordinación de músculos y pérdida de la memoria.
La Constitución Nacional en su artículo 41 hace referencia al Desarrollo Sustentable, y tiene por objeto imponer condiciones necesarias para asegurar la protección ambiental, para garantizar la dinámica de los sistemas ecológicos, mantener su capacidad de carga y, en general, asegurar la preservación ambiental y el desarrollo sustentable. La gestión de residuos domiciliarios está regulada por la Ley Nacional 25.916, en concepto de presupuestos mínimos a los que refiere el artículo 41 de la Constitución Nacional.

Aunque, finalmente, y teniendo en cuenta que un sólo tubo fluorescente contiene suficiente mercurio como para contaminar 30.000 litros de agua, vale decir que en la Argentina no existe una ley que considere a los tubos fluorescentes residuos peligrosos, pero se afirma que estos residuos domiciliarios especiales por su toxicidad no deben ir a parar a basurales a cielo abierto.

Por eso no parece raro que en Mercedes no sepan qué hacer con ellos, y los sigan dejando en la vereda de la propia Dirección de Salud y las oficinas de Medio Ambiente de la Municipalidad.

Más información:
mercedesambiental.com.ar/contaminantes-electronica