03/07/09
La Estación Experimental de Gowland es el nuevo objetivo del Municipio para apropiarse y saquear bienes y recursos públicos
Por convenio, se “cederán” tierras de la Estación Experimental de Gowland para que las industrias arrasen con los recursos que hoy están protegidos, y contaminen el ambiente. No hubo consultas previas ni se realizaron estudios.
El acuerdo gestado y firmando a escondidas entre el Ministro de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires, Emilio Monzó y el Intendente de la ciudad de Mercedes, Carlos Selva, es una muestra más de los negociados turbios y de la poca (nula) ética de estos los funcionarios de turno.
Según el convenio, se “cederán” tierras de la Estación Experimental de Gowland (que depende del Ministerio de Asuntos Agrarios), para que el municipio venda las tierras para la instalación de industrias.
Esto es un saqueo directo a los recursos y al patrimonio natural y cultural, agravado por el hecho de que la Estación Experimental de Gowland es una Institución Pública que trabaja para mejorar la calidad de vida de la población, uno de los pocos lugares donde se crea conciencia de que la protección de los recursos del ambiente es de fundamental importancia, y que su correcta utilización es la única vía para garantizar un desarrollo sustentable sin agotamiento de los recursos naturales.
Las acciones de la Estación Experimental de Gowland benefician a la población local y regional, a través de diversas tareas de capacitación, investigación aplicada, transferencia gratuita de conocimientos técnicos, entrega también gratuita de insumos para la producción familiar, difusión y divulgación de estrategias de producción agroecológicas y sustentables, entre otras.
Nada más opuesto a la instalación de industrias que se propone en aquel convenio… donde las tierras serán vendidas para engrosar los bolsillos de los funcionarios, las industrias arrasarán con los recursos que hoy están protegidos, contaminarán el ambiente, y las posibilidades de investigación y transferencia de conocimientos a la comunidad se verán heridas de muerte.
Los estudios de impacto ambiental y social no se hicieron. Las consultas a la población tampoco.
Hasta ahora se ha planificado la mejor manera de estafar al Estado, y perjudicar a la sociedad presente y a las generaciones futuras.
Por Sonia Lanzelotti




