21/09/09
Industrialización vs desarrollo local: rechazo a Guilford y al plan de industrialización
Hace tiempo que la ciudad de Mercedes se viene transformando en un polo industrial químico. Las industrias que se radican en la zona son atraídas por la falta de control, corrupción y violación de leyes, que es sistemática desde hace años. Es vergonzosa la impunidad con la que se manejan nuestros funcionarios.
Industrias como Magromer, Karavell, Merplac, DuPont, y ahora Guilford, extraen de las napas de agua millones de litros diarios para sus procesos y la devuelven al río contaminada con metales pesados y solventes ácidos. Estas aguas contaminadas fluyen en la mayoría de los casos por zanjones a cielo abierto atravesando barrios hasta desembocar en el río y los contaminantes disueltos filtran hacia las napas contaminando también nuestra fuente de agua potable subterránea. Durante los procesos de producción se generan sustancias tóxicas volátiles que son liberadas por las chimeneas. No hay modo de control, ni planta de tratamiento posible para sus residuos, y si las hubiese, no seria rentable. Además la incidencia de enfermedades respiratorias y alérgicas, malformaciones congénitas y cáncer de diversos tipos son comunes en el radio afectado por estas empresas.
En el caso de la curtiembre Magromer, la contaminación está comprobada. Por este tema la justicia dictó un plazo al intendente para remediar –entre otros aspectos– la zona contaminada del famoso canal de la calle 16 (efluente de Magromer). Hoy se ha cumplido el plazo, que era de 365 días, y no se realizó ni una medida de saneamiento; lo que es peor aún, se ensanchó parte del zanjón, en calle 45 y 10. Mientras tanto el juicio por contaminación a Magromer sigue en proceso habiéndose realizado ya todas las pericias, con lo que la justicia federal ya tiene en sus manos las pruebas. Aún esperamos la condena.
En el caso de DuPont, tampoco están las cosas cerradas, más allá de que la empresa culminara su producción en 2004. Hay juicios en proceso por daños a la salud de las personas, vecinos y ex empleados de la firma, aunque muchos se hallan encajonados por abogados que negocian a costa del engaño a los damnificados. En tanto, se sabe que no fue aprobado el estudio de cierre por el grado de contaminación en que DuPont dejó los suelos. Pero sin embargo, a pesar de todos los muertos de cáncer que la empresa se cobró y sigue cobrando, el predio se vendió bajo convenio y se reinician las actividades industriales en un sitio ya contaminado. Claro, ¿para qué remediar el suelo si ahora viene Guilford a seguir contaminando?
Guilford, industria química textil, opera en Comodoro Rivadavia elimina sus desechos directamente al mar. Guilford se instala en nuestra ciudad, ¿y otra vez repetiremos la historia?.
El progreso que prometen estas industrias es falso y ya es bien conocido por sus condiciones laborales: contratos temporarios, insalubridad, falta de seguridad, salarios mínimos y despidos recurrentes. Esta política de explotación laboral es la base necesaria para el funcionamiento de estas industrias. Con los despidos y los puestos temporarios se desligan de la responsabilidad en el deterioro de la salud de los operarios. Trabajan gracias a la impunidad de nuestros gobernantes.
Esta impunidad que todos vemos seguirá su marcha si así lo permitimos con nuestro silencio. Si no levantamos la voz por nuestros derechos, ni siquiera cuando la vida de todas las generaciones que vienen está en juego seremos testigos y cómplices de la gran miseria en la que viviremos.
Nuestro desarrollo estuvo asociado durante siglos al cultivo de frutales y hortalizas. Estas son nuestras fuentes dignas de trabajo, a esta producción debemos apostar, cultivando las tierras con alimento en vez de seguir brindando asilo a industrias químicas que agotan nuestra fuente de agua y nos contaminan destruyendo nuestra base de sustento real: agua, tierra y alimento.
Por Florencia Siri




